22 miércoles
Blanco
FERIA DE PASCUA,
MR p. 359 [364] / Lecc. I p. 890
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 70, 8. 23
Mi boca, Señor, se llene de alabanzas, para que pueda
cantarte; y así mis labios se llenarán de júbilo. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Muéstrate propicio, Señor, con tu familia santa y protégela
benignamente, de manera que a quienes concediste la gracia
de la fe, les otorgues también la participación eterna en la
resurrección de tu Unigénito. Él, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[Al pasar de un lugar a otro, iban difundiendo el Evangelio.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 8, 1b-8
El mismo día de la muerte de Esteban, se desató una
violenta persecución contra la comunidad cristiana de
Jerusalén, y todos, menos los apóstoles, se dispersaron por
Judea y por Samaría.
Unos hombres piadosos sepultaron a Esteban e hicieron
gran duelo por él. Entre tanto, Saulo hacía estragos en
la Iglesia: entraba en las casas para llevarse a hombres y
mujeres y meterlos en la cárcel.
Los que se habían dispersado, al pasar de un lugar a otro,
iban difundiendo el Evangelio. Felipe bajó a la ciudad de
Samaría y predicaba ahí a Cristo. La multitud escuchaba con
atención lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los
milagros que hacía y los estaban viendo: de muchos poseídos
salían los espíritus inmundos, lanzando gritos, y muchos
paralíticos y lisiados quedaban curados. Esto despertó gran
alegría en aquella ciudad. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 65
R. Las obras del Señor son admirables. Aleluya.
Que aclame al Señor toda la tierra. Celebremos su gloria
y su poder, cantemos un himno de alabanza, digamos al
Señor: “Tu obra es admirable”. R.
Que se postre ante ti la tierra entera y celebre con cánticos
tu nombre. Admiremos las obras del Señor, los prodigios
que ha hecho por los hombres. R.
Él transformó el mar Rojo en tierra firme y los hizo
cruzar el Jordán a pie enjuto. Llenémonos por eso de gozo
y gratitud: el Señor es eterno y poderoso. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. Jn 6, 40
R.
Aleluya, aleluya.
El que cree en mí tiene vida eterna, dice el Señor, y yo
lo resucitaré en el último día. R. Aleluya.
EVANGELIO
[La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que vea
al Hijo y crea en él, tenga vida eterna.]
Del santo Evangelio según san Juan 6, 35-40
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “Yo soy el
pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el
que cree en mí nunca tendrá sed. Pero como ya les he dicho:
me han visto y no creen. Todo aquel que me da el Padre
viene hacia mí; y al que viene a mí yo no lo echaré fuera,
porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino
la voluntad del que me envió.
Y la voluntad del que me envió es que yo no pierda nada
de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último
día. La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que
vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y yo lo resucite
en el último día”. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Con este pasaje del «discurso del
Pan de vida» –que hay que entender en sentido literal
y no meramente “figurado”– se subraya la voluntad
redentora de nuestro Padre del cielo. Y ésta se realiza
a través de la «persona» y de la «misión» de Jesús. Por
eso el Señor, que no quiere la muerte del pecador
sino que se convierta y viva (Cfr. Ez 33, 11), envió a
su Hijo al mundo no para condenar al hombre, sino
para salvarlo (Cfr. Jn 3, 17; 1 Tim 2, 4). De aquí
se desprende que, en lo que toca a esta salvación
realizada por Cristo, no pueda haber monopolios ni
clases privilegiadas.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, vivir siempre llenos de gratitud
por estos misterios pascuales que celebramos, para que,
continuamente renovados por su acción, se conviertan
para nosotros en causa de eterna felicidad. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Resucitó el Señor y nos iluminó a nosotros, los redimidos
con su Sangre. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor y Dios nuestro, escucha nuestras oraciones, para que
la participación en los sacramentos de nuestra redención nos
ayude en la vida presente y nos alcance las alegrías eternas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.