15 miércoles
Blanco
FERIA DE PASCUA
MR p. 351 [356] / Lecc. I p. 877
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 17, 50; 21, 23
Te alabaré, Señor, ante las naciones y anunciaré tu nombre
a mis hermanos. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Al conmemorar cada año los misterios por los que
devolviste a la naturaleza humana su dignidad original y le
infundiste la esperanza de la resurrección, te suplicamos,
Señor, confiadamente, que en tu clemencia, nos concedas
recibir con perpetuo amor lo que conmemoramos llenos de
fe. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Los hombres que habían metido en la cárcel están en el
templo, enseñando al pueblo.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 5, 17-26
En aquellos días, el sumo sacerdote y los de su partido,
que eran los saduceos, llenos de ira contra los apóstoles,
los mandaron aprehender y los metieron en la cárcel. Pero
durante la noche, un ángel del Señor les abrió las puertas,
los sacó de ahí y les dijo: “Vayan al templo y pónganse a
enseñar al pueblo todo lo referente a esta nueva vida”. Para
obedecer la orden, se fueron de madrugada al templo y ahí
se pusieron a enseñar.
Cuando llegó el sumo sacerdote con los de su partido
convocaron al sanedrín, es decir, a todo el senado de los hijos
de Israel, y mandaron traer de la cárcel a los presos. Al llegar
los guardias a la cárcel, no los hallaron y regresaron a informar:
“Encontramos la cárcel bien cerrada y a los centinelas en sus
puestos, pero al abrir no encontramos a nadie adentro”.
Al oír estas palabras, el jefe de la guardia del templo y los
sumos sacerdotes se quedaron sin saber qué pensar; pero en
ese momento llegó uno y les dijo: “Los hombres que habían
metido en la cárcel están en el templo, enseñando al pueblo”.
Entonces el jefe de la guardia, con sus hombres, trajo a los
apóstoles, pero sin violencia, porque temían ser apedreados
por el pueblo. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 33
R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. Aleluya.
Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi boca de
alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señor que se alegre su
pueblo al escucharlo. R.
Proclamemos la grandeza del Señor y alabemos todos
juntos su poder. Cuando acudí al Señor, me hizo caso y me
libró de todos mis temores. R.
Confía en el Señor y saltarás de gusto, jamás te sentirás
decepcionado, porque el Señor escucha el clamor de los
pobres y los libra de todas sus angustias. R.
Junto a aquellos que temen al Señor el ángel del Señor
acampa y los protege. Haz la prueba y verás qué bueno es
el Señor. Dichoso el hombre que se refugia en él. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 3, 16
R. Aleluya, aleluya.
Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único,
para que el que crea en él, tenga vida eterna. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Dios envió a su Hijo al mundo para que el mundo se salve
por él.]
Del santo Evangelio según san Juan 3, 16-21
Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único,
para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga
la vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar
al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que
cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está
condenado por no haber creído en el Hijo único de Dios.
La causa de la condenación es ésta: habiendo venido la
luz al mundo, los hombres prefirieron las tinieblas a la luz,
porque sus obras eran malas. Todo aquel que hace el mal,
aborrece la luz y no se acerca a ella, para que sus obras no
se descubran. En cambio, el que obra el bien conforme a
la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras
están hechas según Dios. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: La oferta universal de salvación
por parte de Dios tiene un motivo y una finalidad:
amar al hombre sin reservas ni medidas. Cristo es
el gran signo o sacramento de ese amor del Padre
a la humanidad, tal y como queda patente en su
Encarnación. La «fe» o la «incredulidad» contienen
ya un adelanto del juicio definitivo que acaecerá en
relación a cada ser humano. Dios nos da los medios
y las gracias suficientes para permanecer siempre
unidos al Único capaz de liberarnos de nuestras
cárceles y cadenas, y de llevarnos a la plenitud del
Reino de la «luz» y de la «verdad».
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, que por el santo valor de este sacrificio nos
hiciste participar de tu misma y gloriosa vida divina, concédenos
que, así como hemos conocido tu verdad, de igual manera
vivamos de acuerdo con ella. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Jn 15, 16. 19
Yo los elegí del mundo, dice el Señor, y los destiné para
que vayan y den fruto, y su fruto permanezca. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, muéstrate benigno con tu pueblo, y ya que te
dignaste alimentarlo con los misterios celestiales, hazlo
pasar de su antigua condición de pecado a una vida nueva.
Por Jesucristo, nuestro Señor.